Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda nuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda nuestra fuerza. Antonio Gramsci

Movilizaciones al grito de ‘’sangre limpia’’ y ‘’Europa será blanca’’ en Polonia, Le Pen en Francia, Alternativa para Alemania entrando en el Parlamento alemán, Lega Nort en italia, entre otras, son una muestra del auge del fascismo de nuevo en Europa.

Los actuales partidos tradicionales y neoliberales, ante la última crisis y el agotamiento de sus políticas ha provocado un descontento en la sociedad que sumado al abandono de los partidos socialdemócratas hacia las clases más desfavorecidas de la población, ha provocado un vacío que ha sido ocupado por la ultraderecha vestida de cordero.

Desde la caída del Bloque del Este y del socialismo en el mundo, el capitalismo obtuvo la hegemonía mundial a la vez que la propaganda anticomunista tomó una ofensiva jamás vista. Sumado a la poca rigidez de la socialdemocracia, las agrupaciones de izquierda abandonando posturas marxistas, e incluso rechazándolo de forma reaccionaria y posicionándose con el poder económico, se vieron inmersas en el sistema que combatía. De esta manera, las clases más bajas han sido abandonadas y han dejado un espacio que organizaciones como Hogar Social Madrid, Amanecer Dorado o Le Pen, han ocupado ese lugar con un discurso racista, antieuropeista y ultranacionalista.

Ante esta situación, la izquierda debe retomar posiciones y volver a situarse con las clases populares, las más afectadas por la crisis y estar presente en las calles, con solidaridad entre los pueblos. Se debe trazar un plan común para recuperar los derechos perdidos, tanto económicos como sociales y hacer frente al sistema capitalista para derrumbarlo, dado que es un sistema insostenible que destruye tanto el planeta como a la mayoría social.

Luchar contra este sistema que nos envenena, como dicen Los Chikos del Maíz y, derribarlo, es la única manera de poder tener una vida digna, en la cual no te despidan por pedirte una baja, que puedas pagarte la universidad, que la puedas conciliar con la laboral, que puedas manifestarte sin riesgo de perder un ojo y salir lesionado o simplemente no ir a la cárcel por opinar sobre los representantes de tu país.

No hay nada más terrible que un burgués enfadado, podría ser una breve pero exacta síntesis de como funciona el Régimen del 78 y su actual crisis. Las grandes empresas y los grandes bancos emprenden una ofensiva para poder mantener sus grandes ganancias de las que cada vez cuesta más conseguir a consecuencia de los agotamientos de fuentes para acumular capital a costa de la miseria de la clase trabajadora. Por otro lado, la monarquía y sus siervos parlamentarios muestran su lado reaccionario ante la movilización social e implantando miedo ante ella para poder mantener sus posiciones de poder y privilegios, lo que provoca una pérdida de derechos sociales y normalización de la situación de la violencia ante las protestas pacíficas que se están llevando a cabo.

El movimiento feminista ha demostrado como colapsar el sistema y como el actual no tiene una solución para afrontar sus reivindicaciones. Lo mismo pasa con los y las pensionistas que luchan contra el Gobierno. Los estibadores han dado ejemplo de lucha contra el modelo laboral y han conseguido que tanto la patronal como el Gobierno no se salgan con la suya, la PAH sigue parando deshaucios, las huelgas de las trabajadoras de Zara que han mejorado sus condiciones económicas y evitando despidos, la lucha estudiantil paralizando la EVAU el curso pasado, etc. Todos estos ejemplos son una muestra de poder popular, de como la organización y la lucha son la mejor respuesta de arrebatar nuestros derechos a aquellos que nos los quitan y así, superarlos para poder conquistar un país más justo, digno y democrático.

La libertad nunca es voluntariamente otorgada por el opresor, debe ser exigida por el que está siendo oprimido. Martin Luther King.
 


Raúl Miguel Guzmán.