Recogemos las intervenciones de Javier Mateo y Félix Chacón durante el acto de recuerdo a los Toledanos deportados a campos de exterminio nazis con motivo del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto celebrado este 27 de enero. Más de 280 toledanos en toda la provincia, lo dieron todo por la defensa de la Democracia y la lucha contra el fascismo. Este país tiene una deuda con ellos y su memoria. 

 

Intervención de Javier Mateo, coordinador local de IU 

Buenas días a todos/as; gracias por acudir un año más a este acto organizado por Izquierda Unida y abierto a toda la ciudadanía, cuyo objetivo es recordar, dignificar y perpetuar la memoria de los Toledanos asesinados en los campos de concentración.

  • Eleno Díaz Tendero,
  • Pedro Castelló Hernández,
  • José Rodríguez Tocinos,
  • Francisco Ruiz Benito,
  • Emilio Sotoca López,
  • Juan Tordesillas Arellano,
  • Máximo Gil Serrano,
  • Gabriel Villacañas,
  • Luciano Rubio del Valle
  • Raimundo Herrero Toledo.

 

Cada 27 de enero, la comunidad internacional conmemora el DÍA INTERNACIONAL EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO

Hace unos años, los concejales de Izquierda Unida Aurelio San Emeterio y Carmen Jiménez, propusieron, trabajaron y consiguieron  la instalación de esta placa que tenemos aquí para que la ciudad de Toledo honre la memoria de los toledanos y toledanas asesinados en los campos de exterminio nazis que acabaron sus días en Gusen o Mauthausen

Más de 280 toledanos en toda la provincia,  lo dieron todo por la defensa de la Democracia y la lucha contra el fascismo.

Republicanos que defendían la democracia frente a los golpistas porque creían que otra España era posible, una España de libertades de igualdad y progreso.

Fueron defensores del orden legítimo del 36 y, tras huir de la Guerra Civil, fueron capturados, maltratados y hacinados en campos de concentración franceses, deportados y finalmente asesinados en los  campos de la muerte organizados por los nazis.

Pero a sus captores y asesinos no les bastaba con eso, se les quiso asesinar doblemente borrándolos de la historia oficial para que no formaran parte de la memoria colectiva.

……Recordar lo del triángulo azul.

Este país tiene una deuda con ellos y su memoria.

Es lamentable que todavía hoy las administraciones españolas no colaboren en la recuperación de la memoria y en la investigación de lo que ocurrió, al igual que ocurre con la recuperación de los fusilados en las cunetas.

España sigue siendo el segundo país del mundo en número de desapariciones después de Camboya, con 114.226 hombres y mujeres que permanecen en fosas comunes, sin haber sido identificados y enterrados dignamente por sus familiares.

Lo que conocemos de aquellos que acabaron en los campos de exterminio,  es gracias a asociaciones de memoria y familiares que han contado con la ayuda de Gobiernos como el alemán o el francés.

Es importante recuperar su memoria, esa que la historia oficial les robó, para que la sociedad sepa de estos  hombres y mujeres, de su lucha y de la injusticia de su muerte y olvido.

Con este modesto homenaje, desde el recuerdo y la memoria queremos resarcir de alguna manera esa injusticia y confortar el sentimiento doloroso de sus familiares, amigos y compañeros y compañeras de ideales.

Quiero expresar en mi nombre y creo que en el de todos los que estamos aquí un compromiso: No dejaremos que vuelvan los tiempos oscuros de la barbarie fascista. Su ejemplo nos servirá para guiarnos en la lucha por la libertad.

El mejor modo de rendir honores al recuerdo de las víctimas del nazismo es expresar de forma clara el repudio a los actos contemporáneos de genocidio y crímenes contra la humanidad.

Todavía hoy como entonces vemos demasiados silencios, indiferencia y miradas esquivas ante los genocidios y las torturas de nuestros tiempos.

Hoy como entonces los silencios sepultan una realidad atroz inhumana como si no hubiéramos aprendido nada en esta vieja Europa, en este mundo azotado una y otra vez por la crueldad y la deshumanización.

Silencios que sepultan a niños y niñas bajo las aguas del Egeo o el Mediterráneo,  que ponen tierra sobre los cientos de personas que hoy  mueren de frío a las puertas de Europa.

El sacrificio de quienes desaparecieron, la superación de los traumas de los supervivientes, su testimonio y su ejemplo han de servir para que reaccionemos, removamos las conciencias, saquemos de la pasividad a esta sociedad conformista que mira para otro lado.

Y mientras algunos se empeñan en mirar hacia otro lado, otros se organizan en torno a los odios de siempre (al extranjero, al inmigrante, al pobre, al homosexual… al diferente), en torno al machismo de siempre negando la violencia evidente y ocultando la lucha feminista o en torno a la supresión de derechos y libertades que tanto trabajo, sudor, cárcel y sangre ha costado conseguir.

Mientras nos entretenemos con nuestra rutina cotidiana, con nuestro día a día, algunos se organizan, y lo dicen sin complejos, para que vuelva a reír la primavera que por cielo, tierra y mar espera. Y aquellos que no tengan memoria, corren el riesgo de olvidar que esa primavera no es para todos, que es racista, que es machista, que es xenófoba y supremacista, que es homófoba y que tiene como fin que España, nuestro país, lo sea sólo de aquellos que sean como ellos.

Por las víctimas de entonces, por su memoria y por las víctimas de hoy, en esos nuevos neofascismos que están en realidad tan cerca por más que la propaganda se empeñe en hacernos sentir tan lejos.

Por todos ellos estamos hoy aquí y aquí seguiremos.

Por todos ellos Exigimos VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN

Por todos ellos seguiremos Trabajando para dignificar la memoria de los que dieron su vida por la libertad.

Gracias a todos y

VIVA LA REPÚBLICA!!!!

Javier Mateo, coordinador local de IU

 

Intervención de Félix Chacón, (escritor y poeta)

Nuestra memoria nos dice quiénes somos, dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos. Sin memoria somos como el protagonista de la película Memento, aquel pobre hombre que no era capaz de recordar su pasado más reciente y acababa malinterpretando los mensajes que se dejaba a sí mismo.

En muchas ocasiones, el conocimiento que tenemos de nuestro pasado histórico es igual de deficiente que la memoria de ese personaje; y los libros de texto que tratan la historia vienen a ser los mensajes breves, parciales y, finalmente, confusos, que conforman nuestra deficitaria visión de la historia. Los libros de texto apenas son un remedo de lo que sucedió realmente. Una década resumida en dos líneas, un reinado esbozado en un párrafo, una revolución resuelta en dos anécdotas…, y todo aderezado con un puñado de datos intrascendentes (fechas, cifras, nombres propios). Los libros de texto en muchas ocasiones son poco más que un listado de efemérides. No pueden ser de otra manera con unos temarios inabarcables que picotean en todas las épocas sin profundizar en ninguna, unos temarios tan extensos que nunca te permiten llegar al pasado reciente. Puede que para los profesores también sea más cómodo moralmente recorrer las firmes calzadas del Imperio Romano que atravesar las tierras pantanosas de la Guerra Civil. Es más fácil que alguien se ofenda si el profesor arremete contra Franco que si lo hace contra Nerón. La historia de verdad no se enseña en los libros de texto ni mucho menos en un parque temático patriótico y chovinista. La historia se escribe en los detalles, en la letra pequeña, en las conversaciones off de record y en las intrigas que no dejan huellas. Decía en una ocasión Rafael Sánchez Ferlosio que nuestra educación histórica mejoraría si durante un curso nos dedicáramos a estudiar una sola época de forma pormenorizada. Al fin y al cabo en todas las épocas aparecen los mismos roles: los de arriba, los de abajo, los sátrapas, los corruptos, los ingenuos, los ciudadanos desesperados dispuestos a escuchar a los charlatanes y los políticos dispuestos a engañarlos. Los mecanismos del poder, las miserias del ser humano y los hombres sin escrúpulos son los mismos en todas las épocas y se dan en todo tipo de regímenes.

Los nazis no llegaron al poder usando las armas, sino por vías democráticas, la misma vía por la que hoy, con otros nombres, con otras siglas, con otros rostros, la ultraderecha 2.0. está regresando al tablero político. La misma trama con distintos actores y distintas circunstancias, aunque con las suficientes similitudes como para ponernos en alerta. El problema no es solo de España, pero en España la realidad resulta más confusa por lo difusa que es la visión que tenemos de nuestra historia reciente. La historia de España desde la Guerra Civil se ha tenido que reescribir a modo de palimpsesto sobre los cuarenta años de mixtificaciones de la etapa franquista. Hace poco releía El lector, la excelente novela de Bernhard Schlink, en la que se cuenta cómo en Alemania la generación siguiente a los que protagonizaron la Segunda Guerra Mundial hizo un profundo ejercicio de revisión histórica para intentar comprender el horror del holocausto con el fin de que no volviera a repetirse. En España, sin embargo, no hubo acto de contrición. Nadie fue juzgado por los crímenes de la guerra ni por las atrocidades de la posguerra. Cuarenta años de dictadura se cerraron con un pacto de silencio que ha durado otros cuarenta años. Por todo esto es por lo que no suelen aparecer en la historia de España los rojos que acabaron en los campos de concentración cuando huían de la guerra civil o de su terrible posguerra. Nuestra historia ha sido más de ensalzar la heroicidad de la División Azul que la de los que lucharon contra los fascistas. Pero fueron muchos, casi 10000 (unos 300 toledanos) los que terminaron en esos campos de tortura y exterminio. De ellos, casi el 60% no llegó a salir nunca de allí.

Marine Le Pen, Salvini y Abascal quieren destruir la Unión Europea y recuperar la Europa de la naciones, aquella que provocó las dos guerras que destrozaron nuestro continente en la primera mitad del siglo XX. Los indicios y los síntomas son claros: el descontento de la población, los campanudos ensalzamientos patrióticos, los muros, las fronteras, la búsqueda de un chivo expiatorio…, un chivo expiatorio que hoy no son los judíos, sino los refugiados, los inmigrantes, los musulmanes. Lo que algunos no son capaces de ver es que mañana ese chivo expiatorio podríamos ser nosotros mismos. Hace poco pensaba en la indiferencia con la que vemos por la televisión las zonas en conflicto, las guerras, la gente que se juega la vida para saltar un muro o cruzar un estrecho, y me dolió darme darme cuenta de que con esa misma indiferencia nos mirarían otros si fuéramos nosotros los que huyéramos de nuestro país. Este pensamiento fue el detonante del poema que os voy a leer a continuación. Se titula “Distopía”:

 

DISTOPÍA

 

El futuro es entonces

y en la televisión sale la guerra

como un ruido de fondo que entretiene

a los espectadores

que comen distraídos mientras charlan

de asuntos y sucesos sin sustancia

–el tiempo, los deportes, las ofertas

que tienen en el súper de la esquina–

o cuentan algún chiste que leyeron

en el babel de Twitter

y durante un instante intrascendente

–el tiempo en que se sirven los horrores

como un manjar exótico en los platos–

contemplan las imágenes terribles

de cuerpos mutilados, de cadáveres

de inocentes que saltan alambradas

o cruzan en patera algún estrecho

 

Todo te es familiar en el futuro

pero sientes angustia al darte cuenta

de que eres tú el que sale en la pantalla

 

Félix Chacón

 

Vídeo transmisión en directo del acto: