Soy una persona de barrio y más en particular de un barrio obrero, que ha disfrutado de tardes enteras en el banco del parque comiendo pipas (facundo como buen Palentino). Desde ese banco soñábamos con cambiar el mundo, con mejorar nuestra vida y la de nuestro pueblo/ciudad y más en concreto la de nuestro barrio. El mismo banco nos ha visto crecer y pasar de una adolescencia revoltosa a una madurez que muchas veces se nos impuso.

Mi grupo de amigos era muy heterogéneo y a cada uno la vida nos dio nuestra dosis de realidad antes o después, a unos se les impuso dejar de estudiar para ponerse a trabajar y formar una familia, otros simplemente no querían estudiar y se buscaron un oficio, otros quisieron involucrarse en negocios turbios y acabaron mal y otros como yo se tuvieron que joder y para poder estudiar tuvieron que currar y trabajar al mismo tiempo. Pero todos seguíamos reuniéndonos más o menos tiempo en aquel banco del barrio, había otros, pero aquel banco era el lugar donde nada nos podía afectar.

Ese banco fue el origen de nuestra revolución. El origen de la izquierda de barrio, donde cada tarde iban ese grupo de amigos a hablar de lo puteado que estaba cada uno y que no entendía por qué, por ejemplo, la policía nos registraba a nosotros simplemente por ser diferentes y entendimos conceptos como el racismo y el fascismo a base de golpes en nuestra propia piel.

No sabíamos la cantidad de conceptos que ahora gracias a mi militancia en Izquierda Unida estoy aprendiendo, tampoco sabíamos exactamente los ideales de cada partido y no nos importaba, simplemente porque nuestra izquierda no estaba escrita en un papel, sino que era el resultado de estar hasta los cojones de los que realmente nos los tocaban y encima nos hacían sentir mal por revindicar nuestros derechos cuando nosotros cumplíamos nuestras obligaciones. No era justo que nos miraran mal por ser diferentes, realmente sabíamos que éramos diferentes y desde esa diferencia queríamos cambiar y revindicar que la vida nos fuera justa. Simplemente eso, sin saber que éramos de izquierdas hablábamos de lucha de clases, de revolución, de tomar el poder para el pueblo y de que se nos tomara en cuenta de una forma u otra.

Y ahí quiero llegar. A veces muchos políticos pecan de usar un lenguaje “político” y sólo entre ellos se entienden y que sólo acentúa la diferencia entre unos y otros.

También pecan de hacer políticas sin saber lo que realmente está pasando en muchos lugares en los que sólo pisan cuando hay elecciones (y algunas veces ni eso). De hecho, aquel banco, de aquel añorado parque, nunca fue renovado, aquel parque nunca fue mejorado y si hubo alguna mejora fue por parte de los vecinos que estábamos hartos de ver cómo una vez hecha la foto se olvidaron de ello.

Se nos está olvidando por quien hacemos política, sobre todo a la izquierda, que debemos trabajar por y para la clase trabajadora y que muchas veces o no pudo o no tuvo la oportunidad de estudiar y tener los mismos conocimientos que ellos y que por ello no debemos hablar como si nos hubiéramos desayunado enciclopedias. La izquierda es de barrio y debería usar un lenguaje cercano que todos entendamos ya que si no, nos separa mas aunque luchemos por lo mismo.

Tenemos que ser cercanos, sobre todo las agrupaciones locales que realmente son las que conocen al detalle los problemas del barrio y sobre todo saber escuchar y hacer entender que estamos en el mismo barco remando todos en la misma dirección.

Ahora uno de esos pequeños revolucionarios maduró, de hecho, por cuestiones de la vida se tuvo que ir a vivir muy lejos de aquel banco del parque al cual no duda en volver siempre que puede. Pero la semilla germinó y se han formado mis actuales pensamientos, los cuales, al llegar a Illescas, han coincidido a la perfección con los que tienen Andrés y Gemma y que han hecho que volviera a creer que desde un partido se podían hacer cambiar las cosas.

Y desde esa forma de pensar en IU Illescas vamos a seguir trabajando en esa línea, en la izquierda de barrio, en la izquierda cercana y en la izquierda obrera que lucha con todas sus ganas para mejorar la vida a todos los que integramos cada barrio de Illescas. En la izquierda que entiende y hace que le entienda la gente que está hasta los cojones de habladuría que no llega a ningún sitio.

Lucha y fuerza para tod@s!

Daniel Pérez Guerrero
Militante de base de Izquierda Unida